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Bicicletas fantasma: Las historias detrás de las bicis blancas de CDMX
¿Has visto bicicletas pintadas de blanco en algunas calles de la capital? No están abandonadas. Son pequeños memoriales para recordar a ciclistas que perdieron la vida en ese lugar.
Bicicletas fantasma: Las historias detrás de las bicis blancas de CDMX FOTO: Wikipedia
Quizá alguna vez has pasado junto a una bicicleta completamente blanca, encadenada a un poste en alguna esquina de la Ciudad de México y pensaste que alguien la abandonó. Pero nadie volverá por ella. Son conocidas como bicicletas blancas o ghost bikes (bicicletas fantasma) y se colocan cerca del sitio donde un ciclista perdió la vida en un accidente de tránsito. No sólo funcionan como memorial: también buscan recordar a quienes pasan por ahí que detrás de las cifras de accidentes viales existen nombres e historias.
En ocasiones tienen flores. Otras llevan una fotografía, una placa o simplemente un nombre. Con el paso del tiempo algunas acumulan polvo y otras incluso desaparecen, pero todas comparten algo: están pintadas completamente de blanco.
La primera apareció en 2009
En la Ciudad de México, la historia de estos memoriales se remonta a 2009. Liliana Castillo Reséndiz tenía 23 años y era ilustradora. El 15 de mayo de aquel año fue atropellada mientras circulaba en bicicleta por el cruce de Avenida Universidad y Mayorazgo de la Higuera, en Coyoacán. Murió días después. El 10 de junio, ciclistas y organizaciones civiles realizaron una rodada y colocaron una bicicleta blanca en su memoria. Es considerada la primera de este tipo instalada en la capital.
Pero no sería la última. Ese mismo año comenzaron a aparecer otras en distintos puntos de la ciudad: por Esthela de la Luz Valles Vindiola, una estudiante de 18 años; por Ignacio Santiago Martínez; por el fotógrafo Óscar Estévez, conocido como “Pokemón”; por Rubén Vázquez, un adolescente de 13 años que vendía pan y café.
Poco a poco, las bicicletas blancas comenzaron a formar parte del paisaje urbano.
Una de ellas puede encontrarse en el cruce de avenida Patriotismo y Puente de la Morena. Recuerda a Carolina Espinosa Caballero, historiadora, artista, feminista, editora y cantante, conocida entre sus amigos como “Cariñx”. Carolina murió en agosto de 2020 después de ser atropellada mientras regresaba a casa en bicicleta. Días después, familiares, amigos y cientos de ciclistas recorrieron la ciudad en su memoria. Al llegar al lugar donde ocurrió el hecho colocaron una bicicleta blanca en lo alto de un poste. No fue un homenaje silencioso. Hubo música y cumbia, una de las pasiones de Carolina. Sobre aquella bicicleta quedó escrita una frase que resumía parte de su historia: “Ternura, cumbia y revolución, Cariñx”. Desde entonces, quien pasa por Patriotismo y Puente de la Morena puede encontrarse con algo más que un cruce de avenidas: ahí permanece la memoria de una persona que alguna vez recorrió esas mismas calles sobre dos ruedas.
Óscar y una bicicleta blanca en Coyoacán
La tradición continúa. El 18 de febrero de 2025, Óscar circulaba en bicicleta por la zona de avenida del Imán y Delfín Madrigal en Coyoacán, cuando murió atropellado. Al día siguiente colectivos ciclistas protestaron en el lugar y el 28 de febrero, regresaron para colocar una bicicleta blanca.
Y ésa es precisamente la contradicción detrás de estos memoriales: cada nueva bicicleta mantiene viva la memoria de alguien, pero al mismo tiempo significa que hubo otra muerte que pudo evitarse. Por eso una de las consignas que acompaña desde hace años al movimiento ciclista capitalino es tan sencilla como contundente: “Ni una bici blanca más”.
Ni siquiera estas bicicletas permanecen siempre en su sitio. Algunas han sido retiradas o robadas y posteriormente colocadas nuevamente por familiares y colectivos. El paso de los años, las obras públicas y las transformaciones de las calles también pueden hacerlas desaparecer.
No existe un registro oficial completo que permita saber exactamente cuántas bicicletas blancas permanecen actualmente en la Ciudad de México. Por eso resulta difícil construir un mapa definitivo, pero siguen apareciendo. Blancas, inmóviles y sujetas a postes mientras alrededor continúa el tránsito de automóviles, peatones y ciclistas.
Así que la próxima vez que encuentres una bicicleta completamente blanca en una esquina de la CDMX, probablemente no estés frente a una bicicleta abandonada. Estás frente a una historia. Y, sobre todo, frente a alguien que falta.