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Seguridad
Hijo de la actriz María Sorté y de Javier García Paniagua, Omar García Harfuch creció entre dos mundos aparentemente opuestos: los reflectores de la televisión y una familia ligada durante generaciones a la seguridad pública. Al final eligió ser policía, sobrevivió a un atentado y terminó convertido, paradójicamente, en un galán popular cuya imagen ya se vende hasta en cobijas.
Omar García Harfuch: Entre telenovelas y patrullas FOTO: omargharfuch
Omar García Harfuch pudo haber sido galán de telenovela. No quiso. Lo curioso es que cuatro décadas después la vida terminó colocándolo en un sitio parecido, aunque sin foro, apuntador ni libreto: tiene admiradoras, protagoniza memes y su rostro aparece hasta en cobijas y llaveros. En junio de 2026, durante un encuentro de MORENA realizado en el World Trade Center de la Ciudad de México, El Universal encontró puestos donde una cobija con su imagen se vendía en $200 pesos y un llavero en $50. Los comerciantes aseguraban que los productos de Harfuch estaban entre los más solicitados, particularmente por mujeres.
El fenómeno ha alcanzado también a su madre. María Sorté, una de las actrices más conocidas de las telenovelas mexicanas, ha respondido con humor cuando le preguntan por las admiradoras de Omar. Algunas incluso le han otorgado un título que probablemente nunca imaginó sumar a su trayectoria artística: “la suegra de México”.
Pero que Harfuch terminara convertido en una suerte de galán involuntario tiene algo de justicia poética. Porque antes de las patrullas estuvieron las telenovelas.
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Omar creció en una familia en la que convivían dos universos difíciles de imaginar sentados a la misma mesa. Por un lado estaba María Sorté, cuyo verdadero nombre es María Harfuch Hidalgo: actriz, cantante y figura habitual de la televisión mexicana desde los años setenta. Por el otro estaba su padre, Javier García Paniagua, quien ocupó diversos cargos públicos, entre ellos la dirección de la Dirección Federal de Seguridad y la Secretaría de Protección y Vialidad del entonces Distrito Federal. Su abuelo paterno, el general Marcelino García Barragán, había sido secretario de la Defensa Nacional entre 1964 y 1970.
Es decir, mientras por el lado materno había cámaras, escenarios y maquillaje, por el paterno había uniformes, seguridad y vida pública. Incluso existe una pequeña ironía alrededor de su apellido. María Sorté dejó de utilizar profesionalmente Harfuch al comenzar su carrera artística. Décadas después sería precisamente su hijo quien convertiría ese apellido en uno ampliamente reconocible. Y durante un tiempo pareció posible que Omar escogiera el lado artístico de la familia.
Su primer acercamiento a la actuación llegó muy pronto. Cuando tenía tres años apareció junto a su madre en “Abandonada”, telenovela de 1985 protagonizada por María Sorté y José Alonso. Una anécdota recuperada por Milenio cuenta que el pequeño Omar rifó entre los técnicos de la producción el dinero que había ganado por participar en el melodrama. También apareció posteriormente en la puesta en escena “Cuento de Navidad”.
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Y aquello no fue solamente una travesura infantil. Durante su juventud tomó clases particulares de canto. Según un perfil de Milenio, sus padres contrataron a un profesor que también había trabajado con artistas como Yuri, Ana Gabriel y Ricky Martin. María Sorté veía posibilidades artísticas en su hijo. También Carla Estrada. La productora consiguió que el joven Omar acudiera a Televisa para explorar la posibilidad de prepararse como actor. Su madre ha contado que existía incluso una conexión con Lucero en aquella historia. Pero cuando llegó el momento de decidir, Omar dijo que no. Las telenovelas perdieron a un posible galán. La policía ganó a uno de sus mejores elementos.
Si la vocación artística podía rastrearse hasta su madre, la elección profesional de Harfuch lo acercó mucho más a la otra rama de su árbol genealógico. Estudió Derecho y Seguridad Pública e ingresó en 2008 a la Policía Federal. Comenzó como jefe de departamento y posteriormente ocupó responsabilidades en Guerrero, la División de Investigación de la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal y la Policía de Investigación de la Ciudad de México. Entre 2019 y 2023 encabezó la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina.
Su carrera terminó colocándolo en un mundo bastante alejado de los foros donde trabajaba su madre. Pero fue precisamente como policía cuando su rostro comenzó a hacerse reconocible para millones de personas. Y también cuando ocurrió el episodio que cambió radicalmente su vida.
La mañana del 26 de junio de 2020, Harfuch fue atacado cuando circulaba por Lomas de Chapultepec. Él mismo relató posteriormente que contra el vehículo en el que viajaba se realizaron más de 400 disparos. Sobrevivió al atentado, aunque resultó herido. Después de aquello, su vida cotidiana cambió. Sus apariciones públicas comenzaron a estar acompañadas de fuertes dispositivos de seguridad y su vida privada se volvió todavía más reservada. El contraste resulta peculiar: mientras él procura mantener una existencia discreta, su imagen se ha vuelto cada vez más pública.
Porque paralelamente al policía comenzó a construirse otro Harfuch. El de las redes sociales. Su aspecto físico empezó a provocar comentarios, memes y publicaciones que poco tenían que ver con operativos o estadísticas de seguridad. Su madre comenzó a recibir preguntas sobre las admiradoras de su hijo y él terminó ocupando, involuntariamente, un espacio que conoce perfectamente la industria en la que ella hizo carrera: el del galán.
Sólo que éste no protagoniza melodramas. De ahí que resulte particularmente curiosa la aparición de mercancía con su imagen. Toallas, cobijas, llaveros y otros objetos convierten el rostro serio del funcionario en algo parecido a memorabilia de una celebridad. Es difícil imaginar un cruce más extraño entre las dos ramas de su familia. El hijo de una actriz y de un funcionario vinculado a la seguridad eligió seguir profesionalmente el camino del segundo, pero terminó heredando algo del mundo de la primera: los reflectores.
La historia también permite mirar de otra manera aquella decisión que tomó María Sorté cuando comenzaba su carrera. Ella convirtió a María Harfuch Hidalgo en María Sorté para entrar al espectáculo. Su hijo hizo prácticamente el recorrido contrario. Omar no quiso ser actor. Eligió una profesión ligada a la tradición paterna y construyó una trayectoria dentro de las corporaciones de seguridad. Con el tiempo, sin embargo, las cámaras volvieron a encontrarlo.
Primero fue el niño que apareció junto a su madre en una telenovela. Después, el joven que tomó clases de canto y al que quisieron acercar profesionalmente a Televisa. Luego llegó el policía y finalmente apareció el inesperado personaje de cultura popular. Tal vez por eso las cobijas cuentan la historia mejor que cualquier casting. Omar García Harfuch no quiso convertirse en galán de telenovela y terminó siendo galán sin telenovela.