Miércoles, 7 De Octubre De 2026 | CDMX

Seguridad

¿Qué hay detrás de los INCELS? De las redes a la violencia en la vida real

El ataque en una secundaria de Torreón volvió a poner bajo la lupa a los INCELS y a otros espacios digitales donde la frustración, la misoginia y la fascinación por agresores pueden convertirse en una peligrosa narrativa de venganza.

¿Qué hay detrás de los INCELS? De las redes a la violencia en la vida real

Antes de que dos hermanos gemelos de 18 años, conocidos como “Los Cuates”, irrumpieran en la Secundaria General Número 13 de Torreón armados con machetes y artefactos pirotécnicos, algo había ocurrido también en otro espacio: internet. Horas antes del ataque del 1 de octubre, una cuenta de TikTok atribuida a uno de ellos publicó la frase “Ya me toca a mí”, acompañada de imágenes de objetos y vestimenta presuntamente relacionados con la agresión. También se reportó la expresión “mañana será mi retribución” y contenidos con referencias a responsables de otros ataques violentos. 

El ataque terminó con la muerte de la subdirectora del plantel y cuatro personas heridas. Carlos “N” y David “N” fueron posteriormente vinculados a proceso por homicidio calificado y tentativa de homicidio, y permanecen en prisión preventiva. Pero los mensajes previos abrieron otra línea de investigación: ¿qué estaban consumiendo los jóvenes en internet?

La fiscalía de Coahuila investiga posibles vínculos con comunidades digitales que glorifican a autores de ataques. Entre sus pertenencias fueron encontradas imágenes relacionadas con responsables de agresiones y, de acuerdo con el fiscal Federico Fernández, los propios detenidos manifestaron una “necesidad de pertenecer” a grupos violentos. La posible afinidad específicamente con la comunidad INCEL, sin embargo, continúa bajo investigación. 

¿Qué significa ser INCEL?

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La palabra en realidad son siglas que provienen del calificativo en inglés: involuntary celibate, que se traduce como un célibe involuntario. Curiosamente, el término no nació como un movimiento de odio. Surgió en los años noventa a partir de un espacio creado por una mujer canadiense para personas que experimentaban soledad y dificultades para establecer relaciones afectivas o sexuales. 

Con los años, determinados espacios INCEL en internet evolucionaron hacia comunidades predominantemente masculinas donde algunos participantes responsabilizan a las mujeres de su frustración sexual y afectiva. Dentro de la llamada “manosfera”, un ecosistema mucho más amplio de comunidades digitales sobre masculinidad, existen espacios en los que circulan discursos antifeministas, misoginia y, en sus extremos, contenidos que justifican o glorifican la violencia. 

El vocabulario también construye su propia visión del mundo. En algunos foros se habla de “Chads” para representar a hombres considerados atractivos y sexualmente exitosos, mientras “Stacys” designa de manera despectiva a mujeres consideradas atractivas. La lógica puede convertir el rechazo sentimental en una supuesta injusticia de la cual otros serían culpables. Y es ahí donde aparece una palabra particularmente inquietante: retribución. La violencia puede presentarse en los sectores más radicalizados como una forma de venganza.

De Elliot Rodger a México

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Uno de los referentes más notorios de esta cultura de glorificación es Elliot Rodger, quien asesinó a seis personas en Isla Vista, California, en 2014, después de dejar textos y videos cargados de resentimiento sexual y misoginia. Cuatro años después, Alek Minassian asesinó a diez personas al atropellar deliberadamente con una camioneta a peatones en Toronto. Antes del ataque había hecho referencia en redes a una “rebelión INCEL” y a Elliot Rodger. 

México tampoco es ajeno a estas señales. Después del ataque ocurrido en septiembre de 2025 en el CCH Sur de la UNAM, donde un estudiante fue asesinado, también se investigó la actividad digital del agresor y se encontró relación con comunidades de internet con discursos misóginos.

Ahora Torreón vuelve a colocar el fenómeno bajo la lupa. En contenidos atribuidos a uno de Los Cuates aparecieron referencias a otros perpetradores de ataques, incluida la agresión ocurrida en 2020 en el Colegio Cervantes de la misma ciudad. También circularon códigos numéricos utilizados en ciertos espacios digitales que glorifican la violencia para referirse a víctimas de ataques. 

Hay, sin embargo, una diferencia fundamental entre consumir contenido INCEL y cometer un acto violento. No todas las personas que experimentan celibato involuntario son violentas, ni pertenecer o frecuentar estos espacios permite predecir automáticamente una agresión. El problema aparece cuando el aislamiento, el resentimiento y la misoginia encuentran comunidades donde dejan de ser cuestionados y comienzan a ser reforzados.

Por eso el caso de Torreón no solamente abre preguntas sobre lo ocurrido dentro de una secundaria. También obliga a mirar lo que puede estar sucediendo detrás de una pantalla: jóvenes que encuentran identidad y pertenencia en comunidades donde el odio puede recibir aplausos, la violencia convertirse en espectáculo y los autores de masacres terminar transformados en referentes.