Te puede interesar:
Yayoi Kusama, la artista del infinito
Mundo
¿Socio de confianza en materia de seguridad o un país gobernado por cárteles? Depende de a qué hora le preguntes a Estados Unidos. Mientras la DEA premia y aplaude de pie los resultados de seguridad en México, la Casa Blanca utiliza la amenaza de una intervención militar como bandera política. ¿Qué sucede con el discurso […]
Las incongruencias del discurso estadounidense sobre México
¿Socio de confianza en materia de seguridad o un país gobernado por cárteles? Depende de a qué hora le preguntes a Estados Unidos. Mientras la DEA premia y aplaude de pie los resultados de seguridad en México, la Casa Blanca utiliza la amenaza de una intervención militar como bandera política. ¿Qué sucede con el discurso estadounidense ante la seguridad mexicana?
Durante la cuadragésima conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) celebrada en Buenos Aires del 18 al 20 de agosto de 2026, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar Harfuch, fue reconocido por Terry Cole, director de la DEA, como “socio de confianza”. Durante el encuentro planeado para provocar el diálogo entre líderes internacionales de seguridad, Omar Harfuch expuso los resultados derivados de la Estrategia Nacional en este rubro e impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, entre cuyos principales logros se cuentan el decremento nacional de homicidios dolosos, un aumento del 85% de denuncias ciudadanas y más de 300 personas detenidas, incluyendo 50 objetivos prioritarios, entre líderes criminales y generadores de violencia.
Tras la participación de Harfuch, el director de la DEA, Terry Cole, ratificó al funcionario mexicano como un “socio de confianza” y “un buen amigo de Estados Unidos”, argumentando que existe un entendimiento mutuo en torno a los retos que enfrentan en conjunto ambas naciones, principalmente relacionados con el combate a organizaciones criminales transnacionales dedicadas al tráfico de drogas. Finalmente, ofreció un reconocimiento a Harfuch ante los representantes internacionales de la cumbre.
Incluso, durante una entrevista conjunta, realizada tras el evento de seguridad, ambos funcionarios destacaron mantener un fuerte vínculo amistoso que los ha llevado a consolidar comunicación constante, sumada a una visión conjunta para fortalecer los lazos de seguridad en beneficio de ambas naciones.
Te puede interesar:
Yayoi Kusama, la artista del infinito
Sin embargo, este reconocimiento se da en el marco de una constante presión por parte del gobierno estadounidense que fuera de esta Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), emite un discurso constante que no sólo cuestiona, sino que demerita el control de las autoridades mexicanas sobre los asuntos internos de seguridad al grado de amenazar la soberanía nacional. Y es que esto no sólo se refleja en las constantes sugerencias por parte del presidente Trump sobre realizar operativos en territorio nacional con la excusa de que “los cárteles gobiernan México”, palabras que el mandatario sumó a una serie de críticas hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, afirmando que, a pesar de ser “una mujer muy buena”, también es una persona con miedo de hacer frente a grupos del crimen organizado. Un discurso que, curiosamente, se ha consolidado como el estandarte de gran parte de la oposición conservadora en México.
Otra incongruencia bajo el mismo eje, salió a la luz recientemente durante la reunión entablada entre Roberto Velazco, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano. Mientras Velazco destacó firmemente avances históricos en materia de seguridad gracias a la coordinación y el respeto a la soberanía, Marco Rubio dedicó gran parte de su postura a resaltar exigencias ante la falta de medidas decisivas contra la migración ilegal y el tráfico de fentanilo, enfatizando en la necesidad de desmantelar a los cárteles.
Ante este escenario, pareciera que la diplomacia estadounidense opera bajo un doble estándar. Mientras que por un lado ofrece un alto reconocimiento en los foros técnicos el avance de la estrategia mexicana, por otro utiliza la tribuna política para condicionar y descalificar. Todo parece indicar que la visión del director de la DEA sobre la estrategia de seguridad mexicana difiere totalmente a la del presidente Trump, algo que sin duda lleva a cuestionarnos lo que verdaderamente pueda existir detrás de estas declaraciones.
EMILIANO RUIZ