Considero al yoga Kundalini como una tecnología milenaria que nos permite conectar con nuestra conciencia, regresar a nuestro centro y despertar ese poder interior que todos los seres humanos llevamos dentro. Para alcanzar sus objetivos, esta práctica utiliza diferentes movimientos del cuerpo, mudras —posturas de las manos y los dedos— así como el canto de mantras y pranayamas, que básicamente son diferentes técnicas de respiración.
Existen diferentes tipos de respiración en el yoga Kundalini: de cañón; segmentada; larga y profunda; alternada por las fosas nasales; respiración de león; respiración de fuego, entre muchas otras. Sin embargo, hoy quiero enfocarme en algo mucho más sencillo y al mismo tiempo, profundamente poderoso: la respiración simple y natural.
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Y es que respirar posee un poder en sí mismo. ¡Qué privilegio tenemos los seres humanos de contar con este maravilloso mecanismo natural para tranquilizar nuestro cuerpo y nuestra mente! Y, sin embargo, la mayoría de nosotros hemos olvidado hacerlo de manera consciente. Nos olvidamos de respirar plenamente y de reconocer la importancia que tiene la respiración para nuestro bienestar.
La respiración es una herramienta fundamental para nuestra salud y vitalidad. Cuando aprendemos a observar y a modificar conscientemente nuestro patrón respiratorio, también podemos influir en la manera en que respondemos ante lo que vivimos. Es como si le enviáramos una señal a nuestro cerebro que dice: “estoy a salvo”; “estoy en calma”. Esto provoca que nuestro sistema nervioso comience a relajarse y salga poco a poco de ese estado de alerta en el que muchas veces vivimos.
Porque es curioso que podemos acostumbrarnos tanto al estrés, a la tensión y a la preocupación, que terminamos creyendo que ese es nuestro estado normal. Dejamos de escuchar las señales de nuestro cuerpo y perdemos esa conexión con nosotros mismos. Y quizá ahí comienza una de las grandes lecciones de la respiración: volver a escuchar.
¿Y cómo es una respiración simple y natural? El abdomen se expande suavemente durante la inhalación y se recoge durante la exhalación. Al inhalar nos hacemos más amplios; al exhalar, más largos. Es una respiración que podemos observar en los recién nacidos. Sin embargo, con el paso del tiempo podemos modificarla debido al estrés, la ansiedad, nuestros hábitos o la manera en que vivimos. Lo hermoso es que siempre podemos regresar a ella. Y también está la exhalación. Muchas veces ponemos toda nuestra atención en tomar aire y olvidamos algo igual de importante: soltarlo. Una exhalación tranquila y completa nos permite vaciar los pulmones y preparar nuestro cuerpo para una nueva inhalación. En algo tan cotidiano y simple, quizá ahí se encuentra precisamente lo extraordinario: en algo que hacemos miles de veces al día existe una oportunidad constante para regresar a nosotros mismos.
Por eso, a partir de hoy, puedes darte un pequeño propósito diario: observar tu respiración. Mientras haces fila en el supermercado, viendo tu programa favorito, mientras manejas, trabajas o simplemente estás sentado en silencio, detente unos segundos y pregúntate: ¿Cómo estoy respirando? Porque cuando comenzamos a poner atención a nuestra respiración, comenzamos también a poner atención a nosotros mismos.
Respirar es algo que haremos hasta el último instante de nuestra vida. Entonces, ¿por qué no hacerlo con mayor presencia? Cada respiración puede ser una pequeña oportunidad para volver a nuestro centro. Y quizá eso sea, en esencia, el verdadero poder de la respiración.