Sábado, 19 De Septiembre De 2026 | CDMX

Cultura

De Francia y Japón, dos fragmentos de historia vuelven a tierra Azteca  

¿Cuántas partes de la historia de México permanecen todavía lejos del territorio donde fueron creadas? 

Foto: Revista del sureste

Foto: Revista del sureste

En cuestión de días, dos piezas separadas por océanos y recorridos completamente distintos volvieron a colocar sobre la mesa una misma pregunta: ¿cuántas partes de la historia de México permanecen todavía lejos del territorio donde fueron creadas? 

Mientras el Códice Azcatitlan regresó temporalmente desde Francia para ser exhibido en el Museo Nacional de Antropología, desde Japón comenzó otro viaje de vuelta. Esta vez se trata de una máscara vinculada al patrimonio cultural mexicano que permaneció durante años en manos de un coleccionista privado.  

Sin embargo, es importante mencionar que en el caso de Azcatitlan, este llegó mediante un préstamo temporal acordado entre México y Francia; la máscara, en cambio, fue entregada voluntariamente por su propietario, en lo que la Embajada de México en Japón calificando la acción como la primera devolución de este tipo concretada en ese país asiático.  

La compró en Francia y terminó en Japón 

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La historia conocida de la máscara tiene al menos tres países en su recorrido. De acuerdo con la información difundida por la embajadora de México en Japón, Melba María Pría Olavarrieta, el propietario japonés adquirió la pieza años atrás en Francia y posteriormente la mantuvo dentro de su colección privada. Su identidad permanecerá reservada a petición propia. 

Con el paso de los años, el coleccionista decidió desprenderse de ella. La razón, según relató la diplomática mexicana, fue sencilla: quería “hacer lo correcto” y consideraba que la pieza debía regresar a casa y permanecer segura.  

La representación mexicana destacó que la entrega constituye un precedente para la protección del patrimonio cultural mexicano en Japón y la vinculó con la cooperación que mantienen ambos países en materia de preservación histórica.  

Una pieza con preguntas abiertas  

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Aunque diversos reportes periodísticos se han referido al objeto como una máscara prehispánica, hasta el momento la información pública difundida sobre la devolución no detalla su antigüedad exacta, la cultura a la que perteneció ni la región mexicana de la que habría salido originalmente. 

Tampoco se ha informado públicamente cuándo fue adquirida en Francia, bajo qué circunstancias llegó al mercado de arte europeo o cuánto tiempo permaneció en posesión del coleccionista japonés.  

Esas incógnitas serán relevantes para reconstruir la historia completa de una pieza cuyo recorrido conocido pasó de México a Europa y posteriormente a Asia antes de emprender el camino de vuelta. 

Dos historias separadas, un mismo camino de vuelta  

La devolución ocurre prácticamente al mismo tiempo que México recibe otra pieza histórica que llevaba casi dos siglos fuera del país. 

El Códice Azcatitlan, elaborado entre finales del siglo XVI y principios del XVII, salió de México alrededor de 1840 y actualmente forma parte de la colección de la Biblioteca Nacional de Francia. Desde el 17 de septiembre puede observarse temporalmente en el Museo Nacional de Antropología, donde permanecerá hasta el 6 de diciembre de 2026 como parte de las actividades por el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia.  

Pero en este caso no existe una restitución definitiva: Francia conserva la propiedad y resguardo del manuscrito y su presencia en México forma parte de un intercambio cultural que contempla, a su vez, la exhibición del Códice Boturini en territorio francés.  

La máscara entregada en Japón cuenta otra historia. No llegó mediante un acuerdo entre gobiernos ni como parte de una exposición internacional. Fue la decisión individual de un coleccionista que, después de conservarla durante años, optó por devolverla. 

Así, mientras una parte de la memoria mexicana volvió desde Francia solo por unos meses, otra comenzó desde Japón un viaje que busca ser definitivo. 

Dos piezas, dos continentes y dos caminos distintos que esta semana terminaron apuntando hacia el mismo sitio: México.

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