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Economía
Las declaraciones del presidente estadounidense confirman las recientes declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque todavía no hay un acuerdo definitivo ni una fecha para su firma.
Donald Trump, aseguró este viernes a los medios reunidos en uno de los jardínes de la Casa Blanca, que su gobierno está muy cerca de alcanzar un acuerdo comercial con México para reducir los aranceles que actualmente afectan a sectores estratégicos de la economía mexicana: “Estamos muy cerca de un acuerdo con México. Será un acuerdo muy bueno, espero que para ellos también” –declaró el mandatario al ser cuestionado sobre las negociaciones bilaterales.
Así mismo, mencionó que Washington mantiene conversaciones con Canadá y destacó la posición de Estados Unidos frente a sus socios comerciales: “Están trabajando duro para tener un acuerdo con nosotros. Nosotros tenemos las de ganar”. Las declaraciones de Trump coinciden con lo expresado el martes de esta semana por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reconoció avances importantes en las negociaciones, aunque advirtió que todavía existen asuntos pendientes por resolver.
El principal objetivo del gobierno mexicano es disminuir los gravámenes estadounidenses que afectan a tres sectores fundamentales para la actividad industrial y las exportaciones nacionales: las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio. Actualmente, Estados Unidos mantiene aranceles del 50% sobre el acero y el aluminio, y de 25% sobre los automóviles, aunque cabe señalar que existen excepciones y condiciones particulares para determinados productos. Estas medidas arancelarias representan costos adicionales para las empresas mexicanas que exportan al mercado estadounidense, por lo que generan incertidumbre para las cadenas de producción que operan entre ambos países.
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Durante su conferencia matutina del martes 20 de octubre, Sheinbaum señaló que el objetivo de nuestro país es reducir al máximo las tarifas que tenemos hoy con los aranceles que pesan sobre vehículos, acero y aluminio, y que no haya más aranceles. Y es que una eventual reducción podría mejorar las condiciones de competitividad de las empresas exportadoras y favorecer las inversiones industriales, particularmente en estados con una fuerte presencia automotriz y manufacturera, como Puebla, Guanajuato, Coahuila y Nuevo León.
Es obvio que las negociaciones también responden a los objetivos económicos de Washington. Durante un mitin celebrado el lunes 19 de octubre en Kansas, Trump adelantó que esperaba alcanzar pronto un acuerdo importante con México y señaló que una de sus prioridades era disminuir el déficit comercial estadounidense. Como es sabido, el mandatario ha utilizado los aranceles como instrumento de presión para modificar las condiciones de intercambio con sus principales socios comerciales.
Por su parte, Sheinbaum ha insistido en que cualquier entendimiento debe proteger los intereses económicos de México y respetar su marco constitucional. Estas conversaciones no sólo han generado incertidumbre sobre el futuro de las reglas comerciales en América del Norte, sino que se han convertido en puntos de inflexión para los tres presidentes de los países miembros del T-MEC, particularmente para Trump que enfrenta en breve unas elecciones intermedias que parecen favorecer al partido demócrata en el Capitolio.
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Aunque tanto Trump como Sheinbaum coinciden en que las negociaciones han avanzado, ninguno ha anunciado una fecha para la firma ni ha precisado cuánto podrían disminuir los aranceles. Tampoco se han presentado públicamente los compromisos que asumiría cada país como parte del posible entendimiento. Por lo pronto, los gravámenes arancelarios continúan vigentes ante la ausencia de una confirmación de que las restricciones comerciales han sido eliminadas.