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Te contamos de qué se trata exactamente y las medidas preventivas que el gobierno federal ya está implementando.
“El Niño” un fenómeno climatológico para el que México ya está preparado. FOTO: shutterstock
La presidenta Claudia Sheinbaum informó el pasado 7 de septiembre que ya fueron instalados centros de mando en las 32 entidades del país como parte de las acciones preventivas ante las posibles afectaciones relacionadas con la temporada de lluvias y el fortalecimiento de El Niño, un fenómeno meteorológico capaz de modificar los patrones de precipitación y temperatura en distintas regiones. Entre sus posibles efectos se encuentran lluvias más intensas en determinadas zonas, períodos de sequía en otras y condiciones que pueden incrementar el riesgo de inundaciones, desbordamientos o deslaves. Pero ¿qué es exactamente El Niño y por qué ha comenzado a generar tanta atención?
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático caracterizado por variaciones en la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial y por cambios asociados en la atmósfera. Cuando el océano se calienta o se enfría de manera anómala, también se modifica la circulación atmosférica, incluidos los patrones de viento y precipitación. Como consecuencia, algunas regiones pueden registrar lluvias superiores a lo habitual, mientras que otras atraviesan condiciones más secas.
El ENOS presenta una variabilidad irregular, generalmente de entre dos y siete años y se divide en tres fases:
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Durante El Niño suelen generarse condiciones más favorables para la actividad ciclónica en el Pacífico oriental y central, mientras que la actividad en el Atlántico puede disminuir. Con La Niña, el comportamiento suele ser inverso, aunque los efectos pueden variar de una temporada a otra. La influencia del ENOS puede sentirse en diferentes regiones del planeta y modificar patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica, por lo que sus efectos son vigilados de manera constante por organismos meteorológicos internacionales.
Aunque El Niño tiene repercusiones globales, sus efectos en México no son iguales en todo el territorio ni durante todas las estaciones del año. Para la temporada de frentes fríos 2026-2027, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé el ingreso de 56 sistemas frontales, una cifra superior al promedio climatológico tradicional de 50. La CONAGUA ha señalado que el fortalecimiento de El Niño podría favorecer condiciones más húmedas en las zonas del norte y el centro del país durante determinados periodos del invierno.
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En otras regiones y épocas del año, las modificaciones en los patrones de lluvia pueden favorecer condiciones de sequedad y pérdida de humedad en el suelo, factores que incrementan el riesgo de incendios forestales. Estas alteraciones también pueden repercutir en la agricultura, especialmente cuando se presentan déficits prolongados de lluvia, temperaturas elevadas o condiciones favorables para determinadas plagas. Por ello, hablar de los efectos de El Niño no significa que todo el territorio mexicano enfrentará simultáneamente lluvias, sequías o temperaturas extremas, sino que el fenómeno puede alterar de manera importante el comportamiento climático habitual de cada región.
El 18 de junio de 2026, la Comisión Nacional del Agua informó que El Niño ya se había establecido en el Pacífico ecuatorial y señaló entonces una probabilidad del 63 % de que alcanzara la categoría de “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Sin embargo, los pronósticos se han actualizado conforme avanza el fenómeno. En su reporte del 13 de agosto, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicó que El Niño continúa fortaleciéndose y elevó a más del 90 % la probabilidad de que alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte. En México, autoridades también han advertido sobre su fortalecimiento y mantienen vigilancia sobre sus posibles efectos durante los próximos meses.
Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum, anunció las medidas preventivas por parte del gobierno federal. Ante la alerta de mayor actividad de huracanes en el Pacífico por el fenómeno meteorológico de “El Niño”, la Secretaria de Protección Civil a cargo de Laura Velázquez, instaló centros de mando en las 32 entidades federativas, con especial énfasis en los estados del Pacífico como Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Baja California Sur, por lo que la Secretaría de Marina ya implementa protocolos de seguridad.
Una de las medidas anunciadas por la presidenta Claudia Sheinbaum es el desarrollo y fortalecimiento del alertamiento mediante teléfonos celulares, en coordinación con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), con el objetivo de informar oportunamente a la población ante fenómenos meteorológicos de riesgo. Estos trabajos de mejora deberían de estar listos para el inicio del mes de octubre durante la temporada de lluvias y huracanes.
No obstante, esta medida de seguridad va de la mano de la fabricación e instalación de boyas meteorológicas fijadas al fondo marino a profundidades de hasta tres mil metros cuyo objetivo es monitorear las condiciones atmosféricas en alta mar, para lo que la Marina unirá fuerzas con distintas instituciones como el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se contempla que estas boyas meteorológicas entren en funciones para finales del año en curso. Las boyas serán claves para evitar desastres naturales al vigilar los cambios en el medio ambiente y poder avisar a tiempo de los riesgos gracias al sistema de alertamiento directo a teléfonos celulares ante el avance de posibles tormentas y huracanes.
Además, el 4 de septiembre, Sheinbaum informó que ya fueron instalados centros de mando en las 32 entidades del país, con especial atención en estados del Pacífico como Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Baja California Sur, considerados entre los territorios que podrían enfrentar mayores afectaciones. A estas acciones se suman los protocolos de respuesta de las Fuerzas Armadas, como el Plan DN-III-E y el Plan Marina, así como trabajos de monitoreo meteorológico, coordinación con autoridades estatales y municipales y nuevas herramientas para observar las condiciones del océano.
El Niño no es un huracán ni un ciclón y tampoco significa, por sí mismo, que ocurrirá un desastre. Sin embargo, su capacidad para alterar los patrones climáticos convierte su evolución en uno de los principales fenómenos a vigilar durante los últimos meses de 2026 y el inicio de 2027.