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Salud
Entre consignas y llamados a la ciudadanía, la protestas exigieron de forma contundente la destitución de Rafael Olivos.
La capital atestiguó una de las mayores movilizaciones por parte del personal del IMSS el pasado 13 de octubre. Entre consignas y pancartas, la manifestación exigió condiciones dignas para el sector salud, mayor abasto de insumos, más personal y un aumento salarial para quienes laboran en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). No obstante, entre las filas de los manifestantes también resonó al unísono el reclamo de destituir a Rafael Olivos Hernández, médico de profesión y actual secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
Con una trayectoria de 34 años como médico familiar del IMSS y más de dos décadas en el ámbito sindical, Olivos consolidó su influencia al controlar posiciones clave dentro de la organización. Su ascenso institucional incluye haberse desempeñado como Secretario General de la Sección V del Estado de México, además de encabezar instancias nacionales como la Secretaría de Prensa, la Secretaría del Interior y Propaganda, y finalmente la Secretaría de Trabajo del Comité Ejecutivo Nacional. Esta sólida escalada le permitió ser seleccionado en 2024 como candidato de unidad para representar a las 37 secciones sindicales del país. Al asumir la Secretaría General para el periodo 2024-2030, Olivos se convirtió legítimamente en la máxima autoridad de una de las fuerzas sindicales más grandes de América Latina, teniendo bajo su mando y representación la negociación colectiva, el destino laboral y las prestaciones de más de 400 mil trabajadores activos y jubilados del Seguro Social.
—“Crece la esperanza de que las condiciones laborales de los agremiados se fortalezcan aún más de la mano del nuevo líder del SNTSS” —, dictaba una sección de la revista Seguridad Social ante su nombramiento. Sin embargo, todo apunta a que las cosas no han marchado como se espera de un puesto de esta magnitud. El descontento colectivo hacia Olivos responde a acuerdos tomados dentro del sindicato y a reformas internas que los trabajadores consideran una transgresión a sus derechos fundamentales. El primer pilar de esta inconformidad radica en el aumento salarial: la dirigencia encabezada por Olivos pactó con el IMSS un incremento directo al salario tabular de apenas el 6.8% para el periodo 2026-2027. Esta cifra difiere totalmente de las expectativas de las bases trabajadoras, ya que el acuerdo destina solo el 2.9% al aumento directo al salario y el 3.9% a las prestaciones, mientras que la base exige un 10% frente a la inflación.
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Por otro lado, representantes disidentes y de jubilados acusan a la cúpula de Olivos de implementar una campaña de intimidación para forzar el voto a favor de dicho acuerdo. El hostigamiento ha golpeado con mayor fuerza al sector más vulnerable: los trabajadores bajo el esquema de sustitutos «08», a quienes presuntamente se les amenazó con no renovarles el contrato si votaban por el «No». Aunado a esto, los manifestantes recriminan que Rafael Olivos y sus allegados están más enfocados en construir carreras políticas personales que en defender al sindicato. Actualmente, Olivos figura como diputado suplente de la bancada de Morena en la Ciudad de México, lo que alimenta los cuestionamientos sobre la autonomía del sindicato frente al gobierno de la república.
La histórica marcha nacional concluyó con un enérgico llamado a votar masivamente por el «No» en la consulta interna de este 14 de octubre. Con las rejas de la sede nacional del sindicato vulneradas por los propios agremiados en protestas previas y la promesa de realizar movilizaciones quincenales, la base del SNTSS ha dejado claro que busca un diálogo más minucioso y exige un Congreso Extraordinario para destituir legalmente a Rafael Olivos que, aseguran, hoy les da la espalda y trabaja con opacidad.