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Nación
Hay alerta en la frontera desde la noche del 25 y la madrugada del 26 de agosto de 2026, cuando el ejército estadounidense utilizó por primera vez un sistema láser de alta energía para derribar tres drones que presuntamente pertenecían a traficantes de personas y que servían para vigilar a las autoridades de ambos países…
Continúa la alerta por el derribo de drones del crimen organizado en la frontera.
Hay alerta en la frontera desde la noche del 25 y la madrugada del 26 de agosto de 2026, cuando el ejército estadounidense utilizó por primera vez un sistema láser de alta energía para derribar tres drones que presuntamente pertenecían a traficantes de personas y que servían para vigilar a las autoridades de ambos países en la frontera entre Tamaulipas y Texas. El gobierno de México, de acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), aseguró estar al tanto de la operación y aclaró que se llevó a cabo en territorio estadounidense. ¿Por qué tanto alboroto entonces?
En el clima actual de estira y afloje en la relación bilateral entre Estados Unidos y México, donde Donald Trump y su gabinete aprovechan toda oportunidad para amenazar con incursiones al territorio naciona,l so pretexto de tomar el control de la lucha contra el crimen organizado, y a los que la presidenta Claudia Sheinbaum responde con su consabida cabeza fría y lecciones de soberanía, este episodio abre nuevas preguntas sobre la creciente militarización de la frontera. La operación fue realizada por la Fuerza de Tarea Conjunta Frontera Sur del Comando Norte de Estados Unidos, que detectó los aparatos mientras realizaban actividades de vigilancia. El sistema denominado AMP-HEL (Army Multipurpose High Energy Laser), un arma de energía dirigida instalada sobre una plataforma móvil que permite neutralizar amenazas aéreas sin recurrir necesariamente a municiones convencionales fue utilizado por primera vez en la frontera norte, ya que de acuerdo al comandante Curtis Taylor, las organizaciones criminales han incrementado el uso de aeronaves no tripuladas para actividades de vigilancia y tráfico.
El uso de drones tanto por organizaciones criminales como por los ejércitos de ambos países para vigilarse mutuamente no es algo nuevo, utilizar tecnología militar norteamericana de última generación para derribarlos, sí. Así que aunque la SEDENA confirma que el suceso ocurrió dentro de las Operaciones Espejo, un esquema de cooperación que comenzó en febrero de 2025 y que tiene como objetivo fortalecer la vigilancia de la frontera para combatir actividades relacionadas con el tráfico de armas, drogas y personas, este episodio demuestra que la frontera operacional entre ambos países puede ser muy estrecha y fácilmente vulnerada.
Y es que la tecnología militar utilizada podría ser la que obligue a ambos gobiernos a redefinir la manera en que entienden la seguridad fronteriza. ¿Por qué? Porque constituye una señal de hasta dónde puede llegar la capacidad militar estadounidense contra amenazas relacionadas con organizaciones criminales en la frontera en un momento en que la administración Trump insiste en calificar a determinados grupos criminales que operan en territorio mexicano, como una amenaza directa para la seguridad estadounidense. Un pretexto que recientemente se ha utilizado desde para bombardear embarcaciones en el océano Pacífico hasta para derrocar a Nicolás Maduro.
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Aunque el derribo de los drones no representa necesariamente una incursión estadounidense en México, sí es señal de algo más complejo: una nueva etapa en la que si bien la frontera física permanece intacta, la coordinación militar, tecnológica y de inteligencia entre ambos países se interrelaciona cada vez más. Así que mantener el equilibrio entre aprovechar la capacidad tecnológica y de inteligencia de Estados Unidos sin permitir que la cooperación se transforme en una justificación para operaciones unilaterales dentro de México, es el verdadero desafío para el gobierno de Claudia Sheinbaum.
CLAUDIA LLACA