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Sociedad
El abandono de animales de compañía representa una crisis silenciosa que afecta la salud pública, el medio ambiente y el bienestar animal a escala global.
De la calle al corazón: 23 de septiembre día del Perro Adoptado FOTO: SHUTTERSTOCK
El abandono de animales de compañía representa una crisis silenciosa que afecta la salud pública, el medio ambiente y el bienestar animal a escala global. En México, las cifras son alarmantes: datos de Mars Petcare señalan que cerca de 500 mil mascotas son abandonadas cada año, colocando al país a la vanguardia de esta problemática en Latinoamérica. Esta situación no solo satura albergues y hogares temporales, sino que genera repercusiones ecológicas y sanitarias debido a los desechos e incluso al comportamiento de los animales como especies invasoras en ciertos ecosistemas. Es una realidad que compartimos con naciones como Brasil, Argentina, India y Rumania.
Frente a este panorama, las redes de rescatistas, refugios y la sociedad civil organizada decidieron pasar a la acción. Así nació el Día Mundial del Perro Adoptado, una iniciativa ciudadana que se consolidó digitalmente gracias a campañas virales que mostraban el antes y el después de animales rescatados. Impulsada por una estadística contundente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) —que estima que el 70% de los 300 millones de perros en el planeta no tienen hogar—, se eligió el 23 de septiembre como una fecha clave y neutral en el calendario para unificar los esfuerzos globales de concientización.
Dar hogar a un animal va mucho más allá de un acto de caridad; es un compromiso ético y legal a largo plazo. Basado en los criterios de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA), un proceso de adopción verdaderamente responsable debe garantizar las llamadas Cinco Libertades del Bienestar Animal a través de los siguientes ejes:
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