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El costo de vida, la nueva arma electoral de los demócratas contra Trump 

A menos de un mes de las elecciones intermedias, una preocupación cotidiana se ha convertido en protagonista de la batalla política en Estados Unidos.

El costo de vida, la nueva arma electoral de los demócratas contra Trump 

En Estados Unidos, el precio de la gasolina, la despensa y la renta se han convertido en un asunto político capaz de alterar el equilibrio de poder en Washington. A menos de un mes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026, los demócratas han colocado el costo de vida en el centro de sus campañas, mientras Donald Trump enfrenta bajos niveles de aprobación y cuestionamientos por su política económica y la guerra con Irán.

Las elecciones conocidas como los midterms (medio tiempo) renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, además de diversos gobiernos estatales y cargos locales. El presidente no estará en la boleta, pero el resultado determinará qué partido controlará el Congreso durante los próximos dos años, la segunda mitad de su mandato.  

Si los demócratas consiguen la mayoría en una o ambas cámaras del Congreso durante las elecciones de noviembre, podrían convertirse en un contrapeso para Donald Trump, complicar la aprobación de su agenda legislativa e impulsar investigaciones sobre su administración. En caso de conquistar el Senado, también podrían frenar nombramientos judiciales y de altos funcionarios.

Las encuestas ponen presión sobre Trump

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Los números explican parte de la tensión electoral. De acuerdo con el seguimiento de la aprobación presidencial de The Economist, Donald Trump registraba alrededor del 35% de aprobación frente al 61% de desaprobación a principios de octubre, un panorama desfavorable para el mandatario republicano. 

Por su parte, el promedio de encuestas de RealClearPolitics correspondiente a septiembre colocó a los demócratas con 50.6% de las preferencias, frente al 41.9% de los republicanos, una diferencia de 8.7 puntos porcentuales en la intención de voto para las elecciones de la Cámara de Representantes.

Aunque la aprobación presidencial y la intención de voto legislativo son indicadores distintos, ambos pueden estar relacionados. Históricamente, las elecciones intermedias también funcionan como una evaluación ciudadana del presidente en turno. Cuando aumenta la desaprobación de su gestión, su partido puede enfrentar mayores dificultades para conservar escaños en el Congreso. Sin embargo, esto no implica que todos los ciudadanos inconformes con Trump voten por los demócratas, ni que las encuestas anticipen el resultado electoral.  

El descontento tiene además un componente económico, ya que según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, la inflación anual alcanzó el 3,4% en agosto de 2026, mientras que la gasolina registró un encarecimiento del 27,4% respecto al mismo mes del año anterior. A estas presiones se suma la guerra con Irán, cuyo impacto sobre los mercados energéticos ha intensificado el debate sobre el costo de vida y las decisiones de la Casa Blanca. 

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Los demócratas llevan la batalla al bolsillo

Ante ese escenario, candidatos demócratas han optado por discursos centrados en dificultades cotidianas: llenar el carrito del supermercado, pagar la vivienda y evitar que los salarios pierdan poder adquisitivo. En agosto, una encuesta de Reuters/Ipsos encontró que el 36% de los votantes registrados confiaba más en los demócratas para enfrentar el costo de vida, frente al 28% que prefería a los republicanos. No obstante, una proporción importante no se inclinaba por ninguno de los dos partidos.

En Texas y Michigan, candidatos demócratas han cuestionado las estructuras tradicionales de poder y advertido sobre lo que consideran una amenaza del movimiento republicano, al que vinculan con la corrupción. Paralelamente, han centrado sus campañas en las dificultades económicas que enfrentan los hogares estadounidenses.

La estrategia demócrata busca atraer a votantes independientes mediante un discurso centrado en el costo de vida y las dificultades económicas de las familias estadounidenses. Los republicanos, por su parte, defienden su agenda económica y mantienen la seguridad fronteriza y el control migratorio entre sus principales argumentos. La disputa por el Congreso permanece abierta, especialmente en el Senado, donde los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos para recuperar la mayoría, mientras enfrentan el desafío de defender sus posiciones en estados competitivos.

Noviembre no decidirá quién ocupará la Casa Blanca, pero sí cuánto margen tendrá Donald Trump para gobernar. Entre precios elevados, descontento ciudadano y campañas que disputan cada voto, Estados Unidos se aproxima a unas elecciones capaces de modificar las relaciones de poder en Washington durante los próximos dos años.