Te puede interesar:
Trump propone a Venezuela como estado 51 de EU
Mundo
Likud fue el partido independiente con más votos pero las elecciones continúan inconclusas. Ningún bloque o partido consigue mayoría de escaños en el parlamento.
El pasado martes 27 de octubre se celebraron las elecciones parlamentarias en Israel donde el partido encabezado por Benjamin Netanyahu, Likud, fue el que recibió más votos, aunque no los suficientes para ganar la mayoría de los escaños en el parlamento. Esto significa que “Bibi” aún no puede considerarse reelegido para volver a opcupar el cargo de Primer ministro. Actualmente, el partido de Netanyahu tiene 27 escaños, la oposición liderada por Gadi Eisenkot tiene 21 y los demás se dividen entre otros partidos. Ya que la Knéset, el parlamento israelí, está integrado por 120 legisladores, se requieren al menos 61 escaños para alcanzar la mayoría parlamentaria y permanecer en el poder.
El resultado obliga a las fuerzas políticas a negociar para intentar formar un gobierno. La representación obtenida por los partidos árabes adquirió especial relevancia, ya que sus legisladores podrían influir en la configuración de una mayoría alternativa. Sin embargo, cualquier acuerdo dependerá de las posiciones de los distintos partidos y de su disposición a colaborar con otras fuerzas políticas.
Tras conocerse los resultados, el partido Likud y otros sectores cercanos a Netanyahu cuestionaron el desempeño electoral de las formaciones árabes y plantearon sospechas sobre una posible intervención extranjera. Las acusaciones apuntan particularmente a Qatar, al que se señala por presuntamente proporcionar recursos económicos para incrementar la participación de los votantes árabes en los comicios.
Te puede interesar:
Trump propone a Venezuela como estado 51 de EU
Ante estas sospechas, el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, solicitó al Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel, investigar una posible influencia extranjera en las elecciones. La petición se produjo después de que se le comunicaran sospechas sobre financiamiento procedente de entidades extranjeras que presuntamente habrían intentado influir en el resultado electoral.
No obstante, hasta el momento no se ha demostrado que Qatar haya intervenido en las elecciones israelíes. El Shin Bet informó que la investigación es limitada y específica, y aclaró que no implica acusaciones contra toda la población árabe que participó en la votación. La agencia también señaló que las declaraciones sobre el contenido o la naturaleza de las sospechas no representan necesariamente su posición oficial.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, Majed al-Ansari, rechazó categóricamente las acusaciones y negó que su país hubiera interferido en los comicios o financiado actividades para alterar sus resultados. El gobierno catarí calificó los señalamientos como peligrosos y sin fundamento.
Te puede interesar:
Lula gana, Trump explota y la bolsa se desploma. El drama elector...