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Seguridad
Andrés Filomeno Mendoza Celis falleció en prisión después de acumular ocho sentencias condenatorias. Su captura en 2021 destapó uno de los casos criminales más estremecedores del Estado de México, con el hallazgo de más de 4 mil 300 restos óseos en su vivienda.
Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el Caníbal o el monstruo de Atizapán, murió este jueves 29 de octubre en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tenango del Valle, Estado de México, donde permanecía recluido por múltiples delitos relacionados con feminicidio y desaparición de personas. El hombre, de 78 años, fue encontrado sin vida en su celda después de permanecer cinco años en prisión. Su fallecimiento fue confirmado por el secretario de Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo.
El feminicida serial había enfrentado complicaciones de salud desde 2025, cuando fue hospitalizado en Toluca por neumonía bacteriana y padecimientos relacionados con la diabetes. Aunque las primeras versiones relacionan su fallecimiento con problemas de salud, la causa específica de muerte deberá determinarse mediante los procedimientos correspondientes, incluida la necropsia.
El caso del infamemente conocido como el Caníbal de Atizapán, salió a la luz en mayo de 2021, después de la desaparición de Reyna González Amador, una mujer de 34 años cuya búsqueda condujo a las autoridades hasta el domicilio de Mendoza Celis, ubicado en la colonia Lomas de San Miguel, municipio de Atizapán de Zaragoza. Durante las primeras diligencias fue localizado el cuerpo de la víctima, lo que dio paso a una investigación que revelaría indicios de otros asesinatos.
Los trabajos de excavación realizados por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México permitieron recuperar más de 4,300 fragmentos óseos que, de acuerdo con los reportes de la investigación, correspondían a por lo menos 19 personas: 17 mujeres, un hombre y un niño. También fueron localizadas fotografías, identificaciones, prendas de vestir, bolsos y otros objetos personales vinculados con las víctimas, así como libretas y grabaciones que formaron parte de las investigaciones.
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Las investigaciones revelaron que Mendoza Celis se acercaba a mujeres en situación vulnerable y se ganaba su confianza mediante ofrecimientos de empleo o ayuda económica. Posteriormente, las llevaba a su vivienda, donde cometía los crímenes. Los hallazgos también apuntaron a que utilizaba sus conocimientos de carnicería para desmembrar los cuerpos y ocultar restos humanos debajo del piso de su domicilio.
Entre las evidencias recuperadas se encontraban libretas con anotaciones sobre mujeres y grabaciones relacionadas con sus crímenes. Los investigadores también documentaron indicios de consumo de restos humanos, circunstancia por la que comenzó a ser identificado mediáticamente como el Caníbal de Atizapán.
Mendoza Celis acumuló ocho sentencias condenatorias por feminicidio, homicidio y delitos relacionados con la desaparición de personas. Entre las penas impuestas figuraban una condena de prisión vitalicia, otra de 92 años y seis adicionales de 55 años, según la información difundida por la Fiscalía mexiquense en febrero de 2024.
Su muerte pone fin al cumplimiento de sus condenas, pero no resuelve todas las interrogantes sobre las víctimas de sus crímenes. Aunque los hallazgos forenses permitieron establecer la existencia de restos correspondientes a por lo menos 19 personas, esa cifra no equivale a 19 feminicidios individualmente acreditados mediante sentencia. Las investigaciones buscaban determinar la identidad de las víctimas y esclarecer el alcance de los delitos cometidos durante décadas.
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