Te puede interesar:
Panteones de CDMX, entre tradición y saturación
Alcaldías
La iniciativa comenzó en 2018, durante la administración de Clara Brugada en la alcaldía, como parte de una estrategia de recuperación del espacio público vinculada con los programas de senderos seguros para mujeres
Iztapalapa: ¿Muros bonitos hacen mejores barrios? Imagen: E-consulta CDMX
En una calle de la colonia Xalpa, dos vecinos llamados Imelda y Reyes acostumbraban a sentarse cada tarde frente a su casa para observar la vida del barrio. No eran personajes famosos ni figuras históricas, pero el muralista Pedro Peña, conocido como Sr. Mickrone, decidió retratarlos en una pared para que su presencia permaneciera allí incluso cuando ellos ya no estuvieran. Esta historia, documentada por El País en septiembre de 2021, resume el espíritu de Iztapalapa Mural, un proyecto que convirtió las paredes de la alcaldía en un archivo visual de su gente, sus tradiciones y su memoria.
La iniciativa comenzó en 2018, durante la administración de Clara Brugada en la alcaldía, como parte de una estrategia de recuperación del espacio público vinculada con los programas de senderos seguros para mujeres. Inicialmente la intervención sólo contemplaba iluminación, rehabilitación de calles y mejoramiento de fachadas, pero pronto surgió una idea que transformó el proyecto: aprovechar los muros para contar historias de la comunidad. Así, lo que empezó como una intervención urbana se extendió a viviendas, negocios, unidades habitacionales y azoteas, incluidas las visibles desde la Línea 2 del Cablebús.
De acuerdo con una evaluación publicada por Evalúa CDMX, entre 2018 y noviembre de 2022 se realizaron 9,191 murales, de los cuales alrededor del 90% estuvieron asociados con senderos seguros. Para octubre de 2024, La Jornada reportaba cerca de 10 mil obras, equivalentes a más de 372 mil metros cuadrados de superficie intervenida. No se trata de un conteo actualizado a 2026, pero permite dimensionar la magnitud del proyecto.
¿Quién decide qué historias merecen una pared?
Te puede interesar:
Panteones de CDMX, entre tradición y saturación
Una de las particularidades de Iztapalapa Mural es que muchas obras nacen de conversaciones con los habitantes. La muralista Araceli Mejía explicó a La Jornada que los equipos recorrían las colonias, escuchaban a los vecinos e investigaban sus historias antes de elaborar propuestas. Así aparecieron en los muros deportistas locales, personajes queridos, oficios, tradiciones y escenas de la vida cotidiana.
Una investigación académica de la Universidad Autónoma Metropolitana describe un proceso más estructurado: reuniones comunitarias, autorización escrita de propietarios, recopilación de propuestas, elaboración de bocetos y revisión de los diseños por responsables culturales de la alcaldía. Es decir, los vecinos participan en la elección de los temas, pero las decisiones artísticas no dependen exclusivamente de ellos. También intervienen muralistas, gestores y autoridades. Las paredes se convierten así en un espacio de negociación entre la memoria colectiva, la expresión artística y las prioridades institucionales.
Los artistas detrás de los colores
El proyecto ha reunido a creadores con trayectorias muy distintas: grafiteros, pintores autodidactas, artistas urbanos profesionales y jóvenes que encontraron en el muralismo una oportunidad de trabajo. En 2022, la alcaldía reportaba la participación de alrededor de 148 artistas. Entre ellos figura Araceli Mejía, quien coordinó equipos de jóvenes muralistas; Arian, artista que pasó del graffiti clandestino al trabajo profesional; y Pedro Peña, Sr. Mickrone, autor del retrato de Imelda y Reyes.
Te puede interesar:
La muerte suena a cumbia en Tláhuac
También destaca David Osiris de León Benítez, creador de Mujer moderna, un mural inaugurado en octubre de 2022 cerca del Metro Escuadrón 201. La obra representa a una mujer rodeada de referencias a la naturaleza y la historia de Iztapalapa, como el Cerro de la Estrella y los ajolotes. Otro ejemplo es Yago, artista urbano que realizó un mural de aproximadamente 50 metros de largo dedicado al fotoperiodista Jesús Villaseca Chávez, en Santa Cruz Meyehualco. Estas obras muestran que el proyecto no responde a un solo estilo: hay retratos íntimos, composiciones monumentales y homenajes a personas cuya importancia nace de su relación con el barrio.
¿Muros bonitos hacen mejores barrios?
Más allá de su valor artístico, Iztapalapa Mural forma parte de una intervención urbana que buscó transformar espacios deteriorados en entornos más iluminados, cuidados y transitables. Los testimonios de vecinos y artistas recogidos durante el desarrollo del proyecto hablan de orgullo barrial, reconocimiento de sus historias y una mayor identificación con los lugares que habitan.
Sin embargo, aunque la recuperación de fachadas y espacios públicos es visible, todavía no existen datos suficientes para determinar en qué medida estas intervenciones han mejorado la percepción de seguridad o la calidad de vida de sus habitantes. Tampoco es posible atribuir esos posibles cambios exclusivamente a los murales, pues el programa incluyó otras acciones de rehabilitación urbana. Lo que sí ha conseguido el proyecto es darle un nuevo significado a miles de paredes que antes pasaban inadvertidas. En ellas, los habitantes de Iztapalapa pueden reconocerse, recordar a sus vecinos y compartir con quienes recorren sus calles una parte de su historia.