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Alcaldías
Milpa Alta, Xochimilco, Tlalpan e Iztapalapa enfrentan problemas históricos de suministro. Aunque el gobierno capitalino anunció inversiones millonarias para mejorar la infraestructura hidráulica, garantizar agua suficiente y constante sigue siendo un desafío.
En la Ciudad de México, tener una toma de agua no significa recibir el líquido todos los días. Mientras algunas colonias cuentan con suministro continuo, otras dependen del tandeo (un suministro que ocurre sólo en días y horarios específicos), las pipas y los tinacos. De acuerdo con indicadores de 2025, el 21.5% de las viviendas capitalinas carecía de un servicio estable y 284 colonias de diez alcaldías recibían agua por tandeo. La desigualdad en el abastecimiento plantea una pregunta política: ¿qué tanto han avanzado las autoridades para garantizar este derecho y de qué depende?
La dispersión de sus poblados y el deterioro de la infraestructura dificultan el suministro. En septiembre de 2026, la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA) publicó una licitación para conectar una tubería en San Antonio Tecómitl. Sin embargo, el pendiente es modernizar la red y garantizar un abastecimiento regular en toda la demarcación.
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Aunque es reconocida por sus canales, diversas comunidades enfrentan problemas de abastecimiento y saneamiento. En octubre, habitantes de San Gregorio Atlapulco consiguieron doce acuerdos con las autoridades tras protestar por descargas de aguas residuales que afectaron viviendas y chinampas. El reto será comprobar su cumplimiento y evitar nuevas afectaciones.
Las colonias ubicadas en zonas elevadas enfrentan dificultades de presión y distribución. En septiembre, el Congreso capitalino solicitó restablecer el tandeo en sectores de los Pedregales, Miguel Hidalgo y Chimilli, además de incrementar el suministro mediante pipas. SEGIAGUA también licitó trabajos de sustitución de tuberías. El desafío es conseguir que estas medidas permitan un servicio regular.
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La concentración de habitantes y el deterioro de las redes convierten el suministro en un problema histórico. La alcaldía figura entre las zonas donde se contemplan intervenciones hidráulicas durante 2026. Sin embargo, las obras anunciadas deben traducirse en resultados medibles: mayor presión, menos fugas y más días de suministro.
La administración de Clara Brugada anunció en febrero de 2026 una inversión de siete mil millones de pesos para 643 obras y acciones relacionadas con agua potable, drenaje y saneamiento a ser realizadas durante el año. De ellas, 304 correspondían al sistema de agua potable e incluyen mantenimiento, sustitución de infraestructura y tecnologías para detectar fugas. También se busca fortalecer la captación de lluvia y la coordinación institucional.
Aunque se confirmó en su Segundo Informe la realización de estas 643 obras y acciones hidráulicas, aún falta conocer un desglose público que permita verificar cuántas intervenciones están completamente terminadas, cuánto presupuesto se ha ejercido y qué colonias han recibido los beneficios. No obstante, el presupuesto anunciado no equivale necesariamente a recursos ejercidos ni a obras terminadas.
Estimaciones de 2025 indican que alrededor del 35% del agua potable se pierde por fugas. Reducirlas, sustituir tuberías antiguas y mejorar la presión son medidas fundamentales. También hace falta transparentar cuánto se invierte por alcaldía, cuáles colonias reciben mejoras y cuántas familias dejan de depender del tandeo.
La responsabilidad principal del suministro corresponde al gobierno capitalino, a través de SEGIAGUA, aunque las alcaldías deben coordinar acciones territoriales. El desafío no es solamente invertir más, sino demostrar que el dinero público reduce la desigualdad. Por lo pronto, aproximadamente dos millones de capitalinos siguen esperando una respuesta. Una que no llegue en palabras, sino como agua potable que llegue consistentemente hasta sus hogares.