Miércoles, 7 De Octubre De 2026 | CDMX

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Agua sucia alcanza a Lemus. Tras años en el poder, ahora señala a gobiernos pasados

El gobierno de Jalisco reducirá hasta una cuarta parte del suministro en la zona metropolitana de Guadalajara durante al menos seis meses, mientras intenta reparar una infraestructura que el propio gobernador admite, fue abandonada durante años.

Agua sucia alcanza a Lemus. Tras años en el poder, ahora señala a gobiernos pasados

La crisis obligó al mandatario jalisciense a reconocer públicamente un problema que ya golpea directamente a las familias jaliscienses: agua sucia en las tuberías y, como medida inmediata, menos agua disponible. Tras reunirse con alcaldes metropolitanos, Lemus anunció que dejará de utilizarse temporalmente el agua proveniente de la presa de Las Pintas y del antiguo sistema Chapala debido a problemas de contaminación. La decisión implica retirar hasta 2.5 metros cúbicos por segundo del abastecimiento habitual de Guadalajara, que consume entre 10 y 11.5 metros cúbicos por segundo. 

El resultado será un esquema de rotación y reducción del servicio que, en una primera etapa, podría prolongarse alrededor de seis meses, mientras avanzan obras para evitar que continúe llegando agua fuera de condiciones adecuadas a los hogares: “Y, como en cualquier crisis, el primer paso es reconocer para poder resolverla. Este es el tema que hoy preocupa y molesta a miles de familias en toda la ciudad. Y tienen toda la razón. No hemos negado esta realidad, pero tampoco nos hemos cruzado de brazos” — señaló Lemus en un mensaje difundido en video. 

El gobernador dijo que el problema no es el abasto de agua, sino la calidad con la que llega. Aseguró también que no habrá incrementos en las tarifas del SIAPA, privatización del servicio ni contratación de nueva deuda pública, y anunció que será presentado ante el Congreso estatal un modelo financiero para construir un nuevo Acueducto Chapala-Guadalajara. La obra, respaldada técnicamente por la Comisión Nacional del Agua, tardaría alrededor de dos años en construirse. Mientras tanto, se prevén trabajos en el sistema La Calera y en la planta potabilizadora de Miravalle.

Una infraestructura deteriorada que no apareció de un día para otro

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El discurso oficial apunta principalmente hacia las administraciones anteriores. Lemus afirmó que durante años no se realizaron las inversiones necesarias para mantener actualizada la infraestructura de potabilización de Guadalajara. El problema es que el deterioro no era desconocido.

Documentos de planeación del propio gobierno de Jalisco reconocen que la infraestructura hidráulica para agua y saneamiento presenta deterioro, obsolescencia, fallas operativas y urgencia de modernización tecnológica en las redes de agua y saneamiento del estado . También identifican tuberías y plantas potabilizadoras obsoletas, fallas en los sistemas de tratamiento y un Acueducto Chapala-Guadalajara cercano al final de su vida útil.

Incluso existen antecedentes técnicos de hace más de una década que advertían sobre problemas en el acueducto y discutían la necesidad de una segunda línea de conducción para garantizar el suministro metropolitano. Si el rezago era conocido, ¿por qué las inversiones estructurales llegan cuando el agua contaminada ya alcanzó las casas y los habitantes salieron a bloquear las calles?

El actual gobernador asumió el Ejecutivo de Jalisco en diciembre de 2024, por lo que no puede atribuírsele individualmente el deterioro acumulado durante décadas. Pero tampoco llegó ayer a la vida pública de la metrópoli. Lemus gobernó Zapopan entre 2015 y 2021, y posteriormente encabezó el ayuntamiento de Guadalajara, antes de convertirse en gobernador. Acumula más de una década ocupando cargos públicos vinculados directamente con la zona metropolitana que hoy enfrenta la emergencia. 

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Al parecer, lo de señalar únicamente a “gobiernos pasados” resulta insuficiente para explicar cómo una infraestructura cuyo deterioro llevaba años documentado terminó convirtiéndose en una crisis que ahora obliga a racionar el agua. Además, la administración estatal anterior estuvo encabezada por Enrique Alfaro, también de Movimiento Ciudadano, el mismo partido político con el que Lemus llegó a la gubernatura.

De la tecnología de punta a las tuberías rezagadas

El contraste también alcanza las prioridades presupuestales. En 2025, el gobierno de Jalisco anunció una inversión cercana a 988 millones de pesos para incorporar cientos de vehículos a las corporaciones de seguridad pública. Dentro del paquete estuvieron tres Tesla Cybertruck, destinadas a tareas de inteligencia y operación policial. La discusión no pasa únicamente por cuánto costaron, sino por qué resultados concretos han aportado frente a problemas mucho más profundos.

La violencia en Jalisco no ha desaparecido y el estado continúa necesitando despliegues, detenciones y operativos coordinados con fuerzas federales para enfrentar a organizaciones criminales. El propio gobierno federal informó que entre octubre de 2024 y febrero de 2026 fueron detenidas 890 personas por delitos de alto impacto y aseguradas 626 armas en la entidad

Las Cybertrucks pueden proyectar una imagen de modernización y tecnología aplicada a la seguridad, pero también abren una pregunta sobre prioridades públicas y el verdadero impacto que han tenido en la seguridad cotidiana de los jaliscienses. La comparación se vuelve todavía más incómoda ante la crisis del agua. Mientras el gobierno podía presumir vehículos futuristas recorriendo Jalisco, sus propios documentos reconocían tuberías obsoletas, plantas potabilizadoras rezagadas y un sistema hidráulico que necesitaba inversiones de fondo.

No se trata de afirmar que el dinero destinado a seguridad debió trasladarse automáticamente al sistema hidráulico (son partidas y necesidades distintas), sino de cuestionar las prioridades y la oportunidad de las inversiones. Porque la infraestructura del agua llevaba años envejeciendo y las grandes soluciones aparecen ahora, cuando la crisis ya alcanzó los hogares.

La factura la pagan los usuarios

Durante los últimos días, habitantes del sur de Guadalajara han realizado protestas y bloqueos para exigir agua limpia. De acuerdo con los medios locales, algunas movilizaciones alcanzaron la avenida Colón y la carretera a Chapala, provocando afectaciones viales mientras vecinos reclamaban una respuesta de las autoridades. Ahora son esas mismas familias las que enfrentarán una reducción en el suministro mientras comienzan las obras. 

Lemus sostiene que reconocer la crisis es el primer paso para resolverla. Pero después del reconocimiento viene una discusión sobre quién sabía que la infraestructura estaba deteriorada, desde cuándo lo sabía y por qué fue necesaria una crisis de agua contaminada para convertir su renovación en una prioridad inmediata.