Te puede interesar:
Edomex necesita 16 mil policías
Edomex
La ampliación del sistema busca mejorar los traslados entre el Estado de México y la CDMX. Conoce las rutas proyectadas, sus conexiones y cómo podrían cambiar la movilidad cotidiana.
Ya es por demás sabido que para miles de mexiquenses, trasladarse al trabajo o a la escuela significa invertir varias horas al día en el transporte público. Recorridos largos, caros e inseguros entre los municipios del EDOMEX y las alcaldías de la Ciudad de México forman parte de una rutina que podría cambiar con la construcción de cuatro nuevas líneas del Mexibús, sobre todo para quienes pierden tiempo en transbordos y conexiones.
El gobierno de Delfina Gómez proyecta ampliar el sistema a un total de ocho líneas, con corredores que conectarán el norte y el oriente del Valle de México, además del Valle de Toluca. La promesa no consiste únicamente en incorporar más autobuses o estaciones, sino en ofrecer trayectos más directos, reducir transbordos y facilitar el acceso a otros sistemas de transporte.
La Línea 5 es el proyecto más avanzado. Su construcción comenzó en mayo de 2026 y, de acuerdo con la información difundida en octubre, registra un avance de 16.3%. Recorrerá aproximadamente 30 kilómetros, principalmente sobre avenida Gustavo Baz, para conectar Lechería, en Tultitlán, con el Centro de Transferencia Modal El Rosario, en Azcapotzalco.
Te puede interesar:
Edomex necesita 16 mil policías
Su zona de influencia comprenderá municipios como Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, Tlalnepantla y Naucalpan. Las autoridades estiman una demanda de alrededor de 137 mil pasajeros diarios una vez que entre en funcionamiento. Una de sus principales ventajas será la conexión con el Tren Suburbano en Lechería y con las líneas 6 y 7 del Metro en El Rosario. Esta nueva línea del Mexibús podría ofrecer nuevas alternativas a quienes actualmente necesitan combinar distintos medios de transporte para llegar a sus destinos.
La Línea 6 busca extender el sistema hacia una región donde todavía no opera. Su recorrido proyectado conectará Zinacantepec con Lerma, pasando por Toluca y San Mateo Atenco, con la posibilidad de integrar otros puntos del corredor metropolitano. El beneficio más importante sería su conexión con el Tren Interurbano México-Toluca, conocido como El Insurgente.
Para los usuarios, esta integración podría facilitar tanto los desplazamientos dentro del Valle de Toluca, como ofrecer una alternativa para continuar hacia la Ciudad de México sin depender exclusivamente de autobuses o vehículos particulares.
Te puede interesar:
San Juditas mueve hasta los torniquetes. Metro refuerza seguridad...
En el oriente del Estado de México, la Línea 7 recorrerá la avenida Chimalhuacán, entre Vicente Villada y el Panteón de Los Rosales, en Nezahualcóyotl. Aunque será un corredor de menor extensión que otras líneas, su importancia radica en mejorar los desplazamientos dentro de una zona densamente poblada.
La conexión proyectada con la Línea 3 del Mexibús permitiría continuar hacia Pantitlán, uno de los principales puntos de transferencia del transporte metropolitano. Para quienes diariamente combinan rutas concesionadas y otros servicios, esta integración podría simplificar parte del recorrido y disminuir la necesidad de realizar transbordos.
La Línea 8 está proyectada para conectar La Paz, en el Estado de México, con San Lázaro, en la Ciudad de México. Se trata de un corredor relevante para los habitantes del oriente metropolitano, donde miles de personas se desplazan diariamente hacia centros de trabajo, escuelas y servicios de la capital. Entre sus principales ventajas previstas están las conexiones con la Línea A del Metro en La Paz y con las líneas 1 y B en San Lázaro, además de otros servicios de transporte.
La ruta podría ofrecer una alternativa para reducir la dependencia de unidades concesionadas y facilitar los viajes hacia distintos puntos de la CDMX. Sin embargo, aún se encuentra planeación, por lo que todavía deben definirse aspectos fundamentales como su trazo final, estaciones, capacidad y calendario de construcción.
La respuesta dependerá de factores que van más allá de la distancia recorrida. Un sistema de transporte masivo puede mejorar los tiempos de traslado al contar con carriles exclusivos, estaciones definidas y conexiones con otros servicios. Sin embargo, el ahorro real también depende de la frecuencia de paso, los tiempos de espera y la facilidad para realizar transbordos.
Por ejemplo, una conexión directa entre el Mexibús y el Metro puede resultar poco eficiente si los usuarios deben caminar largas distancias entre estaciones o esperar demasiado tiempo para abordar otro transporte. Por eso, además de construir los corredores, será importante desarrollar accesos peatonales seguros, mejorar el transporte alimentador y facilitar la integración tarifaria. El Plan de Desarrollo del Estado de México ya contempla avanzar hacia mecanismos de pago electrónico compatibles y una mayor coordinación con los sistemas de movilidad de la Ciudad de México. Estas medidas podrían ayudar a reducir no solamente el tiempo de traslado, sino también el costo de los viajes. Con todo, el simple hecho de dejar de depender de varios trasbordos o conexiones ya podría representar, por sí mismo, un ahorro significativo en tiempo y dinero para muchos.
La ampliación forma parte de una estrategia de movilidad que incluye otros proyectos, como nuevas conexiones de Mexicable y trolebús. Durante los primeros tres años de la administración estatal se han reportado inversiones superiores a 43 mil millones de pesos en transporte e infraestructura, una cifra que no corresponde exclusivamente al Mexibús.