Viernes, 16 De Octubre De 2026 | CDMX

Politica

Ociel Baena: su voz se apagó pero su legado permanece 

Le magistrade no sólo rompió barreras en la justicia mexicana, desafió prejuicios y conquistó el cariño y la admiración dentro y fuera de la comunidad LGBTQ+.

Ociel Baena: su voz se apagó pero su legado permanece 

Ociel Baena dejó este plano un 13 de noviembre de hace tres años, pero cada vez está más vivo como símbolo de libertad para toda la comunidad arcoíris. Le Magistrade sigue en las calles marchando. Su lucha sigue de pie y su rostro permanece presente en pancartas, ilustraciones, retratos y banderas multicolor que recorren y adornan las calles de México. Para buena parte de la comunidad LGBT+, le Magistrade dejó de ser solamente un nombre en la historia judicial del país para convertirse en un símbolo de resistencia, orgullo y dignidad.

Originarie de Saltillo, Coahuila, Jesús Ociel Baena Saucedo hizo de su identidad una declaración de libertad y de su trayectoria profesional, una lucha por abrir espacios a quienes durante demasiado tiempo habían permanecido invisibles. Su camino comenzó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde estudió Derecho y cursó una maestría en Derecho Constitucional y Políticas Gubernamentales. Más adelante obtuvo una segunda maestría en Derecho Electoral y un doctorado en Derecho. Su preparación académica estuvo acompañada de una sólida trayectoria profesional que le llevó a desempeñar distintos cargos en el Instituto Nacional Electoral, ejercer la docencia universitaria y, finalmente, incorporarse al Tribunal Electoral del Estado de Aguascalientes en 2018.

Aunque su llegada a la magistratura fue resultado de una trayectoria construida con esfuerzo propio, no la obtuvo de la manera tradicional a través un nombramiento directo del Senado, sino de una sustitución legal derivada de su responsabilidad institucional. El 1 de octubre de 2022, ante la falta de designación de una persona titular para ocupar una magistratura vacante, Ociel Baena asumió el cargo de manera provisional, por ministerio de ley, conforme a los mecanismos de suplencia previstos en la normativa del tribunal. Así, después de años de preparación académica y experiencia en justicia electoral, hizo historia al convertirse en la primera persona abiertamente no binaria en ejercer una magistratura electoral en México.

Su llegada a ese espacio representó mucho más que un logro individual: fue un paso hacia la visibilidad de una comunidad que durante generaciones había enfrentado discriminación, prejuicios y exclusión. Y es que le magistrade entendió algo fundamental: que la justicia no puede limitarse a las leyes y los tribunales sino que debe reflejarse en el derecho de cada persona a existir, a ser reconocida y a vivir sin esconderse.

Te puede interesar:

¡Del cabildo al ring! Alcalde de Piedras Negras protagoniza otro...

Quizás lo más admirable de Ociel Baena es que no se conformó con “llegar” y ocupar un lugar en las instituciones que nunca antes habían tenido a alguien de su tamaño entre sus filas. Desde su posición defendió el reconocimiento de las identidades diversas y una participación política más incluyente para la comunidad LGBTIQ+. Su presencia, su voz y su determinación desafiaron las convenciones de un ámbito tradicionalmente rígido, demostrando que la capacidad profesional no depende de ajustarse a las expectativas de género. Porque para le magistrade, llegar a la magistratura no significaba únicamente haber conquistado un espacio: significaba demostrar que otras personas también podían llegar. Su historia es la de alguien que decidió no renunciar a su identidad para alcanzar sus sueños y que, al hacerlo, abrió una puerta para quienes todavía luchan por el derecho a ser reconocidos tal como son.

Y si todo lo anterior no fuera suficiente como para que su figura quedara para siempre inscrita en la historia de México, Ociel Baena tuvo una cualidad más: fue valiente como pocos. Uno de los momentos más significativos de su vida ocurrió el 17 de mayo de 2021, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, cuando decidió presentarse a trabajar al Tribunal Electoral de Aguascalientes con falda, saco, moño y tacones. De acuerdo a lo que relato en una entrevista publicada por la Universidad Auónoma de Aguascalientes, la decisión fue parte de un proceso de reconocimiento de su identidad no binaria, que había cobrado fuerza mientras trabajaba en asuntos relacionados con los derechos político-electorales de las personas de la diversidad sexual y de género. Aquella mañana, su vestimenta se convirtió en una declaración de libertad: demostrar que la capacidad para impartir justicia no depende de la ropa que se lleva puesta, sino del conocimiento, la integridad y el compromiso con los derechos de todas las personas.

Otra faceta maravillosa de le magistrade es que sabía que el humor era la mejor forma de resistencia. En julio de 2023, durante el furor mundial por la película Barbie, apareció en TikTok vestide completamente de rosa, con falda, tacones, corbata y su inseparable abanico. “¿Cómo que le Barbie Magistrade no existe?”, preguntó con picardía antes de mostrar una muñeca con un pequeño mazo judicial y rematar: “¡Y la que juzgue!”. Ociel nunca estuvo dispueste a renunciar a su personalidad para encajar en la solemnidad de los tribunales. Había hecho de su imagen una celebración de la libertad y de su visibilidad. 

También consiguió documentos oficiales que reconocían su identidad no binaria, entre ellos su acta de nacimiento, su credencial para votar y su pasaporte. Aquellos logros personales adquirieron una dimensión colectiva: demostraban que las identidades diversas podían ser reconocidas por el Estado. Además, impulsó acciones legales para abrir espacios de participación política a la comunidad LGBT+ y contribuyó a que las autoridades electorales incorporaran criterios de inclusión para las personas no binarias. Así, lo que comenzó como una lucha por el reconocimiento de su propia identidad ayudó a abrir caminos para que otras personas pudieran ejercer sus derechos sin tener que renunciar a quienes son.

Te puede interesar:

Aretes con política propia: la marca de Clara Brugada

La increíble personalidad e inteligencia de Ociel Baena le ganó el cariño y la admiración de miles de personas dentro y fuera de la comunidad LGBTQ+, que encontraron en su figura algo poco habitual: une funcionarie de alto nivel que se parecía a elles, que conocía sus luchas y que no ocultaba su diferencia para obtener reconocimiento profesional.

Sin embargo, los ataques homofóbicos, las burlas y las amenazas de muerte acompañaron su trayectoria. En julio de 2023, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aprobó medidas de protección a su favor ante los riesgos que enfrentaba. Apenas cuatro meses después, el 13 de noviembre de 2023, Ociel Baena, de 38 años, fue encontrade sin vida junto a su pareja, Dorian Daniel Nieves Herrera, en su domicilio de Aguascalientes. La Fiscalía estatal sostuvo que Dorian le había privado de la vida y posteriormente se había suicidado, una versión que la familia de le magistrade rechazó y que desató indignación y protestas en distintas ciudades del país. 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos exigió una investigación con perspectiva de derechos humanos, mientras familiares y activistas reclamaban respuestas. Casi tres años después, en octubre de 2026, las circunstancias de ambas muertes continúan siendo cuestionadas y no se ha informado públicamente de un esclarecimiento definitivo. La historia de quien dedicó su vida a defender el derecho de todas las personas a ser reconocidas quedó marcada por una dolorosa paradoja: Ociel luchó para que nadie tuviera que esconder su identidad, pero murió sin que las instituciones pudieran ofrecer a su familia las respuestas que todavía reclama. 

Hoy, colectivos han impulsado una iniciativa para declarar el 13 de noviembre como una fecha de lucha contra la violencia hacia las personas no binarias. Ahora, cada vez que el rostro de Ociel Baena vuelve a aparecer entre las banderas de una marcha, la imagen tiene un significado que va más allá de la nostalgia. Es la memoria de una vida que abrió puertas, pero también el recordatorio de que todavía existen otras por derribar.

TAGS