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Politica
La exalcaldesa de Cuauhtémoc ya mira hacia 2030 y asegura que a la capital le hace falta “una mamá” que ponga orden. El problema es que antes de pedir las llaves de toda la ciudad, todavía tiene varias explicaciones pendientes sobre su trayectoria reciente.
Sandra Cuevas amaga con gobernar la CDMX en 2030 entre “orden”, giros políticos y escándalos IMAGEN: fb Sandra cuevas
Sandra Cuevas quiere ser jefa de gobierno de la Ciudad de México en 2030. Y para anunciarlo eligió una fórmula difícil de ignorar tras afirmar que a la capital “le falta madre”; es decir, según explicó, una mamá que cuide, proteja, discipline y ponga orden. El último Censo de Población y Vivienda del INEGI contabilizó 9 millones 209 mil 944 habitantes en la Ciudad de México. Así que la “familia” que Cuevas pretende administrar sería considerablemente grande.
En entrevista con Maca Carriedo, la exalcaldesa aseguró que ya trabaja en una estrategia para buscar la candidatura en 2030 y sostuvo que puede ofrecer a la capital “disciplina y orden”, tomando como referencia su administración en Cuauhtémoc. Por ahora no existe una candidatura formal ni ha definido bajo qué fuerza política competiría.
Cuevas llegó a gobernar Cuauhtémoc en 2021, postulada por la alianza PAN-PRI-PRD; los registros del Instituto Electoral de la Ciudad de México acreditan aquella elección y una participación de 54.44% en la demarcación. Su paso por la alcaldía estuvo marcado por una confrontación pública con Claudia Sheinbaum, entonces jefa de gobierno.
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En 2023, Cuevas incluso aseguró que Sheinbaum “nunca será presidenta de México” y la calificó de una mala réplica del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. La predicción, huelga decir, no envejeció particularmente bien, pues Sheinbaum llegó a la Presidencia en 2024. Pero otra de las virtudes de la política es la enorme capacidad que tiene para producir reencuentros.
Más tarde, en enero de 2026, Cuevas publicó un mensaje en el que llamó a cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch. También pidió no escuchar a lo que denominó una “oposición hipócrita” y reconoció públicamente el trabajo del titular de Seguridad.
Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero por suerte, los reels con declaraciones y momentos sublimes que nos regala la política mexicana, no. ¿Verdad, Sandra Cuevas?
Tres años, al parecer, pueden ser una eternidad en política. Y si Sandra Cuevas quiere gobernar la CDMX en 2030, nadie le va a reclamar que cambie de opinión. Lo que sí provoca curiosidad es qué pasó entre el “nunca será presidenta” y el “hay que cerrar filas con ella”. Porque aquello no fue matizar una postura, sino brincar de una trinchera política a la de enfrente.
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Precisamente el concepto de “orden”, una de sus principales cartas rumbo a 2030, carga con un antecedente incómodo. Sin embargo, no debemos olvidar que durante su gobierno impulsó el denominado Operativo Diamante, mediante el cual personal de la alcaldía realizaba recorridos para retirar objetos y enseres de la vía pública.
En agosto de 2023, el propio Congreso de la Ciudad de México exhortó a la alcaldía Cuauhtémoc a respetar los derechos de empresarios y trabajadores durante esos operativos y señaló denuncias relacionadas con el retiro de mobiliario. Tres años después, el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México determinó inhabilitar a Cuevas durante un año para desempeñar cargos públicos, al considerar que incurrió en abuso de funciones con dicho operativo. La resolución, sin embargo, todavía puede ser impugnada, por lo que no debe considerarse una determinación definitiva. Cuevas tampoco dio señales de arrepentimiento, pues tras conocerse la resolución, sostuvo que volvería a actuar de la misma manera.
Por ello, cuando Cuevas propone “disciplina y orden” como parte de su oferta para gobernar la Ciudad de México, el antecedente del Operativo Diamante adquiere relevancia, al permitir revisar bajo qué estrategias ejerció la autoridad y cuáles fueron los límites de ese modelo de gobierno.
El regreso a su politica viene de la mano con una serie de episodios que colocaron su vida personal bajo escrutinio público. Como la de 2025 cuando Cuevas reconoció haber sostenido una relación sentimental breve con Alejandro Gilmare Mendoza, alias “El Choko”.
Posteriormente, un juez federal lo vinculó a proceso por su probable responsabilidad en delincuencia organizada con fines de secuestro y secuestro exprés. La Fiscalía General de la República informó sobre las investigaciones relacionadas con el grupo que presuntamente encabezaba.
Y pese a que su apasionado y efímero amor;io no convierte a Cuevas en la responsable de los delitos atribuidos a Mendoza, ni existe en esos hechos una vinculación judicial contra ella. La propia exalcaldesa afirmó que desconocía las actividades por las que él posteriormente fue procesado. Gracioso de raro ¿no?
Más tarde en la vida de Cuevas apareció Daniel, su oso de peluche que dicho por ella
Cuevas ha contado públicamente que Daniell representa la ilusión de tener un hijo y un proyecto familiar que alguna vez imaginó. En septiembre de 2026 incluso celebró públicamente el quinto cumpleaños del peluche con pastel, dulces y decoración.
El episodio puede parecer extravagante, pero pertenece a una parte de su vida que ella misma decidió colocar en el escaparate público.
Ahora Sandra Cuevas no solo es política, empresaria, dueña de una galería de arte, dulcería, tequila y mezcal, gimnasio, cosméticos, souvenirs y una serie de empresas más, sino que también es la madre de Daniel.
Pero para 2030 queda todavía un largo camino por recorrer y la discusión realmente importante no pasa por un oso de peluche, una frase viral o el último episodio capaz de incendiar las redes sociales. Aquí lo verdaderamente importante es gobernar.
Sandra Cuevas quiere administrar una capital que, según el último censo del INEGI, supera los nueve millones de habitantes. Para hacerlo tendrá que explicar qué propuestas coherentes y realistas tiene en materia de seguridad, movilidad, vivienda, agua, desarrollo económico y servicios públicos.
Y no estaría mal que nos explique su propia evolución política, para comprender cómo pasó de combatir abiertamente a Claudia Sheinbaum a pedir respaldo para su gobierno; cómo concilia su promesa de “orden” con una resolución administrativa por abuso de funciones; y qué distingue a su proyecto de una colección de episodios capaces de mantener su nombre entre las tendencias.
Y uno de los puntos más importantes es que los capitalinos también tienen derecho a revisar el archivo, porque para llegar a 2030 quizá alcance con mantenerse en los titulares, pues para gobernar la Ciudad de México harán falta algunas cosas más.