Miércoles, 30 De Septiembre De 2026 | CDMX

Transporte

Criticar al Metro es fácil. Administrarlo es otra historia.

Un monstruo metropolitano al que llamamos Ciudad de México permanece como un referente en movilidad gracias al metro, un coloso sobre ruedas en el que millones de personas viajan en su cotidianidad.

Criticar al Metro es fácil. Administrarlo es otra historia.

Criticar al Metro es fácil. Administrarlo es otra historia. Foto: Pixabay

Un monstruo metropolitano al que llamamos Ciudad de México permanece como un referente en movilidad gracias al metro, un coloso sobre ruedas en el que millones de personas viajan en su cotidianidad. Al trabajo, a la escuela, a una cita, a su hogar o, incluso, simplemente a encontrarse con alguien debajo del famoso reloj. Sin embargo, a pesar de la versatilidad que ofrece a la movilidad capitalina, siempre surge uno que otro desperfecto, situación o inconformidad que determinan la percepción ciudadana del STC Metro. Criticarlo es fácil, sin embargo, vale la pena observar a los engranajes administrativos que también fungen como una parte esencial para la operatividad del transporte más socorrido por la población de la metrópoli del Valle de México. 

El Metro de la CDMX históricamente ha permanecido bajo la coordinación de 16 administraciones que lo han encausado al transporte colectivo que conocemos hoy en día. Adrián Rubalcava se consolida como el 16° director, desde mayo de 2025, de uno de los sistemas de transporte más grandes y complejos del país: 12 líneas, 195 estaciones y más de mil millones de viajes al año. Sin embargo, al asumir la gestión no recibió, precisamente, una institución en condiciones ideales.

Encontró trenes fuera de operación, infraestructura deteriorada, escaleras eléctricas sin funcionar, dificultades para conseguir refacciones y un subejercicio presupuestal de más de 4 mil millones de pesos correspondiente a 2024. Sin embargo, con el tiempo las y los usuarios no sólo notan desperfectos, también comienzan a observar cambios. La administración de Rubalcava implementó un Plan Estratégico de Mantenimiento, modificó los esquemas de adquisición para garantizar refacciones con mayor anticipación y actualmente trabaja en la recuperación de trenes e infraestructura, sumado a la reducción  del subejercicio presupuestal.

También existen resultados en seguridad. Las cifras presentadas por el Metro muestran una disminución en el promedio diario de carpetas de investigación por robo dentro de sus instalaciones. Un logro bien respaldado pues Rubalcava ya había demostrado capacidad de operación durante sus administraciones en Cuajimalpa, donde la seguridad fue uno de sus principales distintivos. Su experiencia como legislador también estuvo vinculada con administración pública, seguridad y desarrollo urbano. 

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No obstante, la mayoría de las veces resulta sencillo responsabilizar a la dirección del Metro de cada retraso, cada escalera detenida o cada problema heredado, sin dimensionar la institución que recibió y la enorme responsabilidad que hoy tiene en sus manos. En este sentido, aunque es evidente que las fallas persisten, vale la pena observar el panorama desde una perspectiva más amplia, pues un sistema que acumuló problemas durante años es un proyecto que toma tiempo retomar para concebir una mejor experiencia para los millones de usuarios y usuarias que lo adoptan en su vida diaria. 

La búsqueda por un sistema de transporte digno para todas y todos es una clara necesidad para quienes recorren la ciudad en su cotidianidad y, aunque los retos más evidentes pueden generar críticas severas, vale la pena comparar cómo recibió Adrián Rubalcava el Metro, observar lo que está haciendo para recuperarlo y medir cómo lo entregará. Porque al final, en la administración pública, los resultados son los que hablan.