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MOVILIDAD
Una obra que une arte, mitología y movimiento convierte a la estación Auditorio en un escenario de reconocimiento mundial.
El Metro capitalino acaba de poner el arte mexicano en lo más alto del mundo y esta vez no fue por la velocidad de sus trenes ni por sus millones de pasajeros, sino por una obra que parece cobrar vida frente a los ojos de quienes la contemplan. Se trata de “Apoteosis”, un impresionante mural tridimensional que obtuvo el récord Guinness como el mural holográfico más grande del planeta.
La obra, creada por el artista mexicano Federico Kampf, se encuentra en la estación Auditorio de la Línea 7 y abarca una superficie de 750 metros cuadrados. Su principal atractivo es una técnica holográfica que permite observar imágenes distintas dependiendo del ángulo desde el que se mire. Es decir, basta cambiar de posición para descubrir una nueva perspectiva de la misma pieza artística.
El director general del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, Adrián Rubalcava Suárez, encabezó la ceremonia en la que Guinness World Records entregó oficialmente el reconocimiento, el primero que obtiene este organismo de transporte desde que comenzó operaciones en 1969. Susana Heidi Reyes Espino, adjudicadora de Guinness World Records, confirmó que el reconocimiento fue otorgado después de revisar evidencias, mediciones y protocolos para comprobar las dimensiones y características de la obra.
Rubalcava destacó que el Metro no solamente representa una pieza fundamental para la movilidad de la capital, sino también un espacio de encuentro con el arte y la cultura. En ese sentido, señaló que el reconocimiento fortalece la presencia de las expresiones artísticas mexicanas en uno de los sistemas de transporte más importantes del país.
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Pero ¿qué hace tan especial a “Apoteosis”? Además de sus dimensiones, el mural propone un encuentro simbólico entre las tradiciones mexicanas y occidentales mediante personajes como Quetzalcóatl y Xochipilli, junto con Apolo y Dionisio.
La pieza, cuyo nombre hace referencia a la transformación del ser humano en lo divino, está integrada por seis murales ensamblados que conforman tres narrativas. Para su elaboración se utilizaron 200 cuadros y 12,000 tiras pulidas y pintadas por ambos lados, en un proceso de creación que tomó solamente 34 días.
Su diseño permite que las figuras y composiciones cambien visualmente conforme las personas caminan frente a ellas, convirtiendo al espectador en parte de la experiencia artística. Así, el movimiento cotidiano de los pasajeros se transforma en un elemento indispensable para apreciar la obra.
Federico Kampf donó el mural para su exhibición permanente en la estación Auditorio, donde fue inaugurado el pasado 20 de agosto como parte de los trabajos de modernización de este espacio. Durante la ceremonia de reconocimiento, el artista destacó la capacidad del ser humano para desarrollar su potencial creativo y expresó que uno de sus mayores deseos es dejar un legado capaz de inspirar a otros mexicanos.
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La ubicación tampoco es casual, de acuerdo con el STC, más de 40.173 usuarios en días laborables utilizan diariamente la estación Auditorio, por lo que la obra permite acercar una experiencia artística monumental a usuarios que quizá no suelen visitar museos o galerías.
Con este reconocimiento, el Metro de la Ciudad de México suma un capítulo histórico a sus 57 años de operaciones y demuestra que sus instalaciones también pueden convertirse en escaparates internacionales de la creatividad. Porque ahora, entre transbordos, prisas y trayectos cotidianos, los capitalinos tienen una razón más para detenerse unos segundos: contemplar una obra que ya tiene su lugar en la historia de los récords mundiales.